RAMÓN Y LA COBRA DORMILONA

RAMÓN Y LA COBRA DORMILONA

 

Ramón y la cobra dormilona.

 

            Materiales: Esterillas, cuerdas, picas cortas, aros, bancos, zancos y música oriental

De un país muy lejano vino volando Ramón en su alfombra voladora. (Se sientan en el suelo en tres filas, encima de las esterillas, simulando que son alfombras voladoras). Durante el viaje Ramón observaba todo el paisaje  que veía, altas montañas y blancas y esponjosas nubes. (Con la mano a la altura de la vista observan todo lo que ven).

Pero despistado con la belleza del paisaje no se da cuenta que se acerca una tormenta, el viento sopla muy fuerte (inspiramos por la nariz y soltamos por la boca de manera prolongada) y lo zarandea hacia los lados, (movimientos de un lado a otro) poco a poco se va adentrando en la tormenta y los rayos y truenos son cada vez más cercanos. La lluvia cae con fuerza sin que pueda ver más allá de la alfombra (golpes rápidos en la palma de la mano con dos dedos de la otra mano).

Un fuerte golpe de viento le hace descender rápidamente y aterriza en un bosque y decide buscar un lugar para refugiarse de la tormenta.

 Encuentra una cueva y hace un fuego para calentarse, busca ramas cerca de la cueva pero están mojadas y les cuesta mucho arder así que Ramón tiene que soplar y soplar para que el fuego se avive (soplidos cortos y soplidos prolongados), cuando el fuego ya arde con vigor se coloca cerca de él para calentarse mejor(los niños se colocan en círculo y se frotan las manos). Cansado del  viaje quiere dormir un poco, pero Ramón no sabía que no era el único inquilino de la cueva.

 

Una joven cobra también se había refugiado allí de la tormenta y atraída por el fuego salió de su agujero, se acercó a Ramón y dio varias vueltas a su alrededor, se enroscó a él empezando por los pies, hasta llegar a las rodillas (en parejas, uno tumbado y el otro sentado a su lado con una cuerda se la va enroscando desde los pies hasta las rodillas) y Ramón se despertó muy asustado sin saber que hacer.

 Recordó que del país que él venía, utilizaban la música para tranquilizar a los animales y así lo hizo, sacó una antigua flauta que tenía entre sus cosas y se puso a tocarla (con las picas cortas imitar que tocan la flauta). En un instante la cobra empezó a cerrar los ojos y lo seguía allí donde Ramón iba, la cobra se quedó tan relajada que se quedó dormida a su lado.

Al día siguiente, cuando Ramón se despertó la cobra había desaparecido, guardó sus cosas y salio de la cueva en busca de alguna ciudad o pueblo cercano. Vio a lo lejos un pueblo en lo alto de la montaña, para poder llegar a él tenía que atravesar el bosque y subir la montaña, así que se puso en marcha.

Para hacer el camino más ameno se puso a tocar su flauta y sin saberlo la cobra le seguía tras de si al son de la música. Cruzó un puente (banco sueco), un pequeño riachuelo (saltar en los aros con los pies juntos) y subió a lo alto de la montaña (recorrido con zancos), y por fin llegó al pueblo.

Ramón dio un paseo por el pueblo y no había nadie por las calles, le extrañó un poco, por que una tarde tan agradable de primavera era imposible que nadie quisiera pasear así que siguió recorriendo las calles y vio que dos niños iban corriendo muy apresurados y decidió seguirlos.

Al final de la calle y volver la esquina entendió por que no había nadie por la calle, todo el pueblo estaba observando como montaban un circo y Ramón también se quedó.

 Pasado un rato apareció por allí el encargado del circo y preguntó a las personas del pueblo si alguna sabía hacer algo especial  y Ramón le contó que cuando él toca su flauta las serpientes se duermen; el encargado del circo le pidió que se lo demostrara y así lo hizo.

Sacó su flauta y se puso a tocarla, y  sin saber como de su bolsa salió la serpiente que se había encontrado en la cueva  el día anterior. La cobra  le seguía allí donde Ramón iba, hacía lo que él quería y subía y bajada, se enroscaba…; todos se quedaron muy sorprendidos, y el encargado del circo le dijo que si quería quedarse con ellos y participar en el circo. Ramón no se lo pensó dos veces y acepto la oferta.

Desde entonces todas las tardes toca su flauta para que las serpientes se duerman. (Música oriental y realizar ejercicios de tensión y relajación de músculos)

FIN